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¡Soy tan complaciente con los demás que hasta en mi vida sexual me comporto así!

I'm such a "people pleaser" even in my sex life!

Question:

Soy tan «complaciente» que incluso mi vida sexual se ha convertido en atender los deseos de mi pareja y ofrecer resultados fantásticos (lo cual, siendo sincero, me excita). He empezado a pedir con suavidad más atención recíproca, pero suena como si me quejara o no disfrutara del sexo. ¿Cómo puedo romper este ciclo y crear una experiencia más mutuamente satisfactoria sin parecer que estoy montando una fiesta de lástima? A veces es duro ser un chico sensible.

R: Esta es una pregunta muy honesta y consciente, y aunque no lo creas, es muy común. Para empezar, no estás “quejándote”, solo intentas reequilibrar una dinámica que, para la mayoría de nosotros, nadie nos enseñó a manejar ni a comunicar nuestras necesidades dentro de ella. La buena noticia es que sí hay una forma de ir rompiendo poco a poco este ciclo sin que suene a que no disfrutas del sexo.

Lo primero: practica hablar de lo que te gustaría explorar más fuera del dormitorio. ¿Por qué? Porque una vez que estás desnudo/a, excitado/a o ya “en faena”, es fácil que las peticiones suenen a crítica o decepción, aunque no sea esa la intención. Fuera del dormitorio hay menos presión, menos vulnerabilidad y más espacio para la curiosidad en lugar de la defensa.

Mantén un tono ligero y utiliza siempre frases en primera persona (“yo”).

Por ejemplo: «Me he dado cuenta de que obtengo mucho placer al complacerte, y también quiero practicar el recibir más. Puede que necesite tu ayuda con eso. ¿Te gustaría explorar esto conmigo?»

Eso no es una fiesta de lástima. Es una colaboración.

Recuerda, ser un chico sensible no es un defecto. Aprender a pedir lo que quieres sin vergüenza ni reproches es la clave para crear un sexo que se sienta mutuo y realmente satisfactorio para ambos.

April Maria (Sex Educator & Intimacy Coach)